Bendición en Familia de la Corona de Adviento

November 23, 2016

 (Guía) El tiempo de Adviento abre el nuevo año litúrgico. En el año nuevo de la Iglesia, somos invitados a unirnos como Iglesia y como familia para clamar la presencia de Jesús en los corazones, diciendo una y otra vez “¡Ven Señor Jesús!”. No puede haber nacimiento real de Jesús en las familias si no se hace un camino de oración y reflexión, por esto es indispensable comenzar con una  fuerza especial este primer domingo, con el compromiso de crecer en la fe durante este tiempo.

 

  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

 

(Todos) Himno

Jesucristo, Palabra del Padre,
luz eterna de todo creyente:
ven, Señor, porque ya se hace tarde,
ven y escucha la súplica ardiente.
 
Cuando el mundo dormía en tinieblas,
en tu amor, tú quisiste ayudarlo
y trajiste, viniendo a la tierra,
esa vida que puede salvarlo.
 
Ya madura la historia en promesas,
sólo anhela tu pronto regreso;
si el silencio madura la espera,
el amor no soporta el silencio.
 
Con María, la Iglesia te aguarda
con anhelos de esposa y de Madre
y reúne a sus hijos, los fieles,
para juntos poder esperarte.
 
Cuando vengas, Señor, en tu gloria,
que podamos salir a tu encuentro
y a tu lado vivamos por siempre,
dando gracias al Padre en el reino. Amén.

 

  • (Guía) Ahora compartamos la palabra de Dios, escuchemos con atención la invitación del Apóstol: 

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 13,11-14.

HERMANOS:
Compórtense reconociendo el momento en que viven, pues ya es hora de despertarse del sueño, porque ahora la salvación está más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está avanzada, el día está cerca: dejemos, pues, las obras de las tinieblas y pongámonos las armas de la luz.

Andemos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas y borracheras, nada de lujuria y desenfreno, nada de riñas y envidias. Revestíos más bien del Señor Jesucristo.

Palabra de Dios

 

  • Reflexión: ESTAR DESPIERTOS

 

¡Debemos despertar como familia! Muchos duermen en medio del desespero del fin de año, otros tratan de recuperar tiempo perdido, otros compran con obsesión, otros están pendientes del dinero a recibir, otros de la comida y unos más del viaje o de los regalos… ¿Es esto realmente lo importante por vivir en este tiempo? Si nos hemos reunido hoy como familia es porque hay algo especial que va más allá de transcurrir estos días en medio de afanes. Nos ilumina y atrae, de manera intensa, el mensaje y presencia de Jesús. Cada uno de nosotros tiene el privilegio de formar esta familia, de participar de la bendición que tiene reservada Dios a través de esta pequeña comunidad. Él mismo nos dice y promete: “donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” Mt 18,20. Así, tenemos la certeza de que si nos unimos, hacemos posible que Jesús habite nuestra casa, habite en nuestro corazón y nos haga sentir su amor. ¡Que nadie se duerma!  “estén en vela, porque no saben qué día vendrá su Señor” Mt 24,42

 

  • (Guía) Para ello, es importante que compartamos y dialoguemos:

  1. ¿Qué momento estamos viviendo como familia?

  2. ¿Qué necesitamos dejar en medio del camino, para revestirnos de Jesús? Se pueden escribir en un papel para luego echarlos a una bolsa. Aquellas cosas se queman o se botan como símbolo de lo que no sirve en el camino.

 

  • (Guía) Se enciende la primera vela y se pronuncia la siguiente bendición:

“Dios de amor, bendice nuestra corona de adviento y haz que encendida, manifieste nuestro deseo de esperar con fe la venida de Cristo. Haz que nos preparemos junto a ella en la caridad y la oración. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.”

 

  • Luego mientras cantan un villancico, se va pasando la luz entre los miembros de la familia, contemplando unos segundos la luz de Cristo que va iluminando el hogar.

  • El último en recibir la luz la acomoda en la corona de adviento.

 

  • (Guía) Unamos nuestras intenciones aclamando: ¡Ven Señor Jesús!

Señor, te entregamos nuestra fe, a veces débil, adormecida por la sociedad, el consumo, el olvido. Danos la fuerza de tu Espíritu para nunca decaer.

¡Ven Señor Jesús!

Te pedimos que habites en aquellos lugares de pecado, en donde es difícil aceptarte y reconocerte. Muéstranos tu luz, y seremos luz para otras familias.

¡Ven Señor Jesús!

Danos la perseverancia de ir caminando en adviento esperando tu venida, con un corazón abierto a los otros, vigilante, humilde y dispuesto a la conversión.

¡Ven Señor Jesús!

 

  • Se pueden hacer algunas peticiones espontáneas

  • (Guía) Oración final:

Dios y Padre nuestro, aquí está nuestra familia, derrama sobre nosotros tu poder y tu gracia, anímanos con tu Espíritu para que en esperanza avancemos en este adviento, despiertos para Cristo que viene a salvarnos.  Amén

 

  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Tips prácticos:

  • El (La) guía debe preparar con anterioridad la bendición y los elementos necesarios.

  • Repartir las lecturas y acciones entre los diferentes miembros de la familia, facilitando la participación de todos.

  • Elegir villancicos conocidos

  • Llevar a la comunidad familiar al diálogo en medio de las reflexiones.

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