¿TE ATREVERÍAS A SEGUIRLE? Lc 9, 51-62

 Emprendiendo el decidido viaje hacia Jerusalén, Jesús se encuentra con muchos que quieren seguirle o han escuchado su llamado. El seguimiento de Jesús es incomprendido, por eso para cada uno de los personajes con que se topa por el camino va una respuesta contundente y a veces desconcertante. Así de "desacomodador" es Jesús, no previsible y sagaz,  se escapa a nuestros pensamientos y límites, mostrando así la novedad del Reino de Dios. Piensa en cuál es tu posición en el camino de la fe, y cuántas cosas le responderías al Maestro si te cuestiona sobre el seguimiento.

 

1- Los que no lo recibieron ... porque se dirigía a Jerusalén:

 

Si eres la persona que tiene temor a seguir a Jesús, porque piensa que le llevará a exigencias, a determinados comportamientos, a dejar de ser "normal" para el mundo. Es una extraña sensación de que meterse con Jesús es algo que no conviene con los estándares del pensamiento de la oficina, el hogar o los amigos. Es una posición prevenida acerca de cuánto puede llegar a quitar el camino del seguimiento: tiempo, afectos, reconocimiento, consideración, frivolidad, comodidades... Aquellos de Samaría no le recibieron por sus prejuicios: Jesús se dirigía a Jerusalén, y tu ¿por qué prejuicio no le recibes? Él se dirige a entregarte todo, el perdón, la paz, el amor y la felicidad que buscas constantemente: TODO. Aquí tendrías que escuchar las palabras del papa Benedicto XVI: ¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo”

 

2- Los que se adelantan: "Señor, quieres que mandemos a...."

 

Si decides seguir a Jesús, no es para que cumpla tus intereses personales. Ni para respaldar tus posiciones políticas, tu manera de ejercer justicia, las decisiones que tomas en la empresa o tu concepto sobre cómo debe ser el mundo, tus criterios o tu manera de ver las cosas. No se puede estar forzando la libertad del anuncio del evangelio a que se ajuste a tu voluntad.  En el seguimiento hay contradicciones, como las hay si no estás en el camino, y muchos se opondrán a la propuesta de Jesús, pero esto no será pretexto para querer imponer incluso, de manera violenta, que se acepte el mensaje de salvación. Que otros lleguen a conocer a Jesús y a seguirle, depende también de tu testimonio de fidelidad, perseverancia y humildad.

 

3- Los interesados... "Te seguiré adonde vayas..."

 

No sé como hayas descubierto el mensaje de Jesús, si tu encuentro con Él fue a partir de una crisis, un accidente o en el simple transcurrir de tus días sin sentido... el resultado siempre será una luz definitiva que marcará tu historia, pero ten cuidado con la manera en que asumes el caminar tras Jesús. Es cierto que tantas veces se anuncia un camino idealista, basado en prosperidad, amor, felicidad, tranquilidad, y ¡claro que si! hace parte de la vida en abundancia, pero no es el punto al que tiende el camino de seguimiento. No estás con Jesús para que se solucionen tus problemas económicos, ni afectivos, ni laborales, o para ganarte la lotería o tengas una buena suerte. El seguimiento trae consigo una libertad profunda  y desprendimiento que permite asumir de manera diferente todas los problemas que conlleva cada día. Las seguridades que busca el mundo no las ofrece Cristo, quien no tiene donde reclinar la cabeza.

 

4- Quienes  postergan el seguimiento..."Déjame primero ir a enterrar a mi Padre..."

 

Si has escuchado la palabra <<sígueme>> , deja que la urgencia del anuncio Reino se haga realidad. No puedes seguir viviendo entre los muertos y sus ocupaciones. Los muertos son aquellos que no viven para el Reino.  Si te sabes llamado a anunciar la Buena Noticia, no te quedes en los afanes y preocupaciones del mundo que te absorben la vida y la alegría. Deja que los muertos entierren a sus muertos y si es posible anuncia allí el Evangelio, pero no dejes que la cizaña apague el fruto que estás llamado a dar. Muchas cosas se atravesarán en el camino, y se presentarán como urgencia, pero escucha como Marta... "sólo una cosa es necesaria..." Lc 10,42

 

5- Los que quieren mirar atrás ..."déjame primero despedirme de mi familia..."

 

Jesús toca los afectos más profundos, como la familia. Allí también es indispensable que sea primero Él. No es asunto de dejarla para poder seguir a Jesús, por el contrario, si tu mano está puesta en el arado de tu hogar, no debes echar para atrás, ni soltarte tan fácilmente de tu misión. Si eres un discípulo de Jesús, haz camino sin querer mirar atrás, a tu vida antigua, a las seguridades y complacencias de antes. Perseverancia, es la clave, cultivar la fe constantemente, el arado está hacia adelante y a veces el cansancio da la sensación de que el camino sería más fácil devolviéndose, o tomando rumbos diferentes a los de la cotidianidad. Es en el trabajo del día a día, de las relaciones cercanas, de la familia y el trabajo, donde es urgente ser aptos para el Reino de Dios.

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